Invitaciones amables, nunca imposiciones
Sugiere dos respiraciones profundas y lentas “para sincronizar” antes de elegir entre alternativas complejas. Ofrece siempre la opción de pasar. Explica que la exhalación más larga apoya la claridad. Evita lenguaje médico o místico; mantén lo práctico y cotidiano. Modela tú primero, sin protagonismo, y luego devuelve el turno. Esa sencillez crea confianza y reduce la resistencia a prácticas que, bien presentadas, se sienten naturales y oportunas.